Para mi hermana, bendecida con toda clase de talentos, capaz de hacer cualquier cosa a la perfección, parece que la existencia de alguien tan ordinario como yo es algo que difícilmente pueda tolerar.
Cuando cesó el estallido de los fuegos artificiales, de pronto se hizo el silencio a mi alrededor. El olor a pólvora que quedó flotando me sumió, no sé por qué, en un estado de ánimo sentimental.