Los japoneses tienden a querer saber cierta información personal sobre alguien, como su edad, su posición o si está casado o no, antes de sentirse cómodos hablando con un desconocido.
Está bien hablar de tu trabajo y tus intereses, y preguntarle al otro por los suyos, pero ten cuidado de que la conversación no se vuelva demasiado personal.