Desde que llegué aquí no había pensado ni una sola vez en meterme en el mar, pero en ese momento, no sé por qué, me entraron ganas de quitarme la ropa.
Desde que llegué aquí no había pensado ni una sola vez en meterme en el mar, pero en ese momento, no sé por qué, me entraron ganas de quitarme la ropa.