Tomando como referencia a Europa, Japón debe abordar de cara al siglo XXI las políticas para una sociedad de superenvejecimiento, pasando de ser una "potencia económica" a una "potencia del bienestar".
El permiso por cuidado de hijos y el tiempo libre para cuidar a los ancianos también son necesarios para responder a los cambios demográficos que están teniendo lugar actualmente en Japón.