«Papá, bienvenido a casa.» «Ya estoy en casa, Momoka. Te traje un regalo.» «Gracias, papá. Sabes, mientras no estabas, no paré de pensar en ti.» «Eso me alegra. Gracias. ¿Qué cosas pensabas de papá?» «Pues... pensaba en qué muñeca me traerías, o si me traerías muchos dulces de los que me gustan... y ropa también. Ah, este osito de peluche es monísimo. Justo esto quería. Te quiero mucho, papá.»
—He comprado helado, ¿quieres? —¿De qué sabor? —Pues... de chocolate con coco o de ron con pasas. —Vale, yo quiero el de chocolate con coco. —Gracias por su compra. Son doscientos cincuenta yenes. —¿Qué? —Es broma. Toma.