Aquí, en el Jokanji, conocido también como el «Nagekomi-dera», hay en el cementerio un monumento a miles de prostitutas, las llamadas «mujeres de placer», que encontraron aquí su último lugar de descanso; está lleno de una melancolía indescriptible y, por alguna razón, hace que quiera volver aquí una y otra vez.
Tatoeba